Mamut
Significado del nombre:
cuerno de tierra
Período de vida:
hace 6,2 millones–3,7 mil años
Período:
Período Cuaternario
Hábitat:
Sabanas y llanuras
Taxonomía:
Los mamíferos
Países:
Los mamuts se encuentran entre los animales extintos más reconocibles de la Tierra. Estos majestuosos proboscídeos aparecieron hace unos 6 millones de años, a finales del Mioceno, y durante millones de años habitaron las extensiones de Eurasia, América del Norte y África. Sobrevivieron a las épocas glaciales, se adaptaron a climas rigurosos y desaparecieron hace relativamente poco tiempo, unos 3700 años atrás, cuando los últimos mamuts enanos terminaron sus días en la isla de Wrangel, en el océano Glacial Ártico.
Actualmente, los científicos distinguen alrededor de diez especies de mamuts, en ocasiones incluso más, que se diferenciaban por sus dimensiones, la forma de los colmillos y la densidad del pelaje. El más antiguo era el africano Mammuthus subplanifrons, mientras que entre los más grandes se encontraban los mamuts estepario y colombino, verdaderos gigantes de más de 4 metros de altura y hasta 14 toneladas de peso. En el extremo opuesto de la evolución se encontraba el diminuto mamut enano de Creta (Mammuthus creticus), de apenas un metro de altura y hasta 300 kilogramos de peso. A partir de las antiguas especies meridionales surgieron con el tiempo los célebres habitantes septentrionales del mundo glacial: el mamut lanudo (Mammuthus primigenius) y su pariente americano, el mamut colombino (Mammuthus columbi).
El mamut lanudo es probablemente el representante más conocido del género. Estos poderosos animales recorrían las tundras esteparias de Europa, Siberia, Canadá y Alaska, soportando temperaturas en las que la mayoría de los animales no habría sobrevivido ni un solo día. Sus restos descubiertos causaron sensación ya en el siglo XVIII: en 1796, el naturalista francés Johann Blumenbach describió huesos y colmillos encontrados en Siberia, y en 1799 se descubrió el primer esqueleto casi completo, el célebre mamut del Lena.
La altura de un mamut lanudo típico era de 2,8–3,5 metros y su peso alcanzaba aproximadamente 8 toneladas. Del frío lo protegía un pelaje de tres capas: un subpelo denso, una capa intermedia y largos pelos de cobertura, además de una capa de grasa de hasta 10 centímetros de grosor. Sus orejas eran cortas: la evolución redujo su superficie para minimizar la pérdida de calor. En cambio, los colmillos destacaban por sus dimensiones: hasta 4,2 metros de longitud y cerca de 100 kilogramos de peso cada uno. No solo servían como armas, sino también como herramientas: los mamuts podían utilizarlos para apartar la nieve y alcanzar la hierba o para luchar contra sus rivales.
Los mamuts vivían una media de 45–50 años, aunque algunos alcanzaban los 80. Al igual que los elefantes modernos, formaban pequeños rebaños de entre 5 y 10 individuos dirigidos por una hembra de edad avanzada. Los machos vivían separados y se acercaban a los rebaños únicamente durante la época de reproducción. Cada día, un mamut adulto consumía hasta 180 kilogramos de hierba y ramas, incluidos brotes jóvenes de pinos, sauces y alerces.
La desaparición de los mamuts fue el resultado de una combinación de factores. Por una parte, hace unos 10 mil años el clima se hizo más cálido y las tundras esteparias habituales fueron sustituidas por pantanos y bosques. Por otra, apareció un nuevo competidor: el ser humano, armado con lanzas y fuego. La caza, la transformación del entorno y el estrés climático provocaron conjuntamente que, hacia el final del período glacial, estos poderosos gigantes desaparecieran de los continentes.
Sin embargo, su recuerdo no desapareció. Los mamuts dejaron no solo huesos y colmillos, sino también inspiración: sus representaciones en las paredes de las cuevas, los mitos sobre «toros de tierra» y, finalmente, los proyectos científicos destinados a resucitar al mamut lanudo, símbolo de fuerza y resistencia que ha perdurado durante siglos incluso después de su extinción.
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