Parasaurolophus
Significado del nombre:
semejante a Saurolophus
Período de vida:
hace 77–74 millones de años
Período:
Período Cretácico
Hábitat:
Bosques subtropicales y tropicales
Taxonomía:
Los ornitópodos
Países:
Parasaurolophus es uno de los dinosaurios más reconocibles del Cretácico tardío. Este representante de la familia de los hadrosáuridos, o «dinosaurios de pico de pato», vivió hace unos 77–74 millones de años en los territorios de los actuales Canadá y ESTADOS UNIDOS. En aquella época, estas tierras eran llanuras húmedas cubiertas de pantanos y densos bosques.
Los primeros fósiles de Parasaurolophus —un esqueleto incompleto con cráneo— fueron encontrados en 1920 cerca del río Red Deer, en la provincia canadiense de Alberta. Desde entonces, los paleontólogos han distinguido dentro de este género entre tres y cuatro especies, diferenciadas por el tamaño y la forma de su característica cresta.
Gigantes con una cresta musical
El parasaurolofo de Walker (Parasaurolophus walkeri) alcanzaba una longitud de hasta 9,5 metros y pesaba unas 5 toneladas. Su cráneo medía 1,6 metros. El parasaurolofo de cresta curva (P. cyrtocristatus) era más pequeño, de unos 7 metros de longitud, mientras que el representante más grande del género, el parasaurolofo trompetista (P. tubicen), tenía un cráneo de casi 2 metros de longitud.
La principal característica de estos dinosaurios era su sorprendente cresta tubular, que comenzaba en la base de la mandíbula superior y se curvaba hacia atrás como un largo yunque. Los científicos consideran que la cresta no solo servía como ornamentación, sino también como una especie de instrumento musical. Las cavidades de su interior formaban largos conductos por los que circulaba el aire, produciendo potentes sonidos semejantes a los de una trompeta. De esta forma, Parasaurolophus podía «hablar» con sus congéneres, ahuyentar a sus enemigos o atraer la atención de las hembras.
Un gigante herbívoro pacífico
Parasaurolophus se desplazaba principalmente sobre dos patas, pero, cuando era necesario, también podía apoyarse sobre las cuatro, especialmente durante la alimentación. Su boca terminaba en un ancho «pico de pato» desdentado, con el que cortaba las plantas. En el fondo de las mandíbulas se encontraban cientos de dientes agrupados en «baterías» dentales. Estos dientes se sustituían constantemente, lo que permitía masticar eficazmente la dura materia vegetal. Parasaurolophus comía hojas, brotes y posiblemente plantas acuáticas, que trituraba mediante movimientos de las mandíbulas hacia delante y hacia atrás, como una auténtica máquina masticadora viviente.
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