Euoplocephalus
Significado del nombre:
cabeza bien protegida
Período de vida:
hace 76 millones de años
Período:
Período Cretácico
Hábitat:
Bosques subtropicales y tropicales
Taxonomía:
Los anquilosaurios
Países:
Euoplocephalus fue uno de los dinosaurios mejor protegidos del Cretácico tardío. Este reptil acorazado de la familia de los anquilosáuridos vivió hace aproximadamente 76–74 millones de años en los territorios de los actuales Estados Unidos y Canadá. Sus primeros fósiles fueron hallados en 1987 en el valle del río Red Deer, en Canadá. Entre los restos se encontraban grandes placas protectoras de la región cervical y partes del cráneo. El nombre del dinosaurio, Euoplocephalus, se traduce literalmente del latín como «cabeza bien armada», una descripción que le resulta especialmente apropiada.
La parte superior del cuerpo de Euoplocephalus estaba cubierta por una gruesa armadura formada por placas óseas, entre las cuales sobresalían largas espinas, algunas de hasta 15 centímetros. Las placas de mayor tamaño protegían el cuello, mientras que en el extremo de la cola había una poderosa maza ósea formada por engrosamientos fusionados: una auténtica porra capaz de romper las patas de un depredador.
Euoplocephalus se desplazaba sobre cuatro patas cortas y robustas, manteniendo el cuerpo cerca del suelo. Esta constitución lo convertía en un adversario extremadamente estable y difícil de vencer. Con unos seis metros de longitud y un peso de dos toneladas, este dinosaurio era una auténtica fortaleza viviente. Para derrotarlo, un gran depredador tenía que voltear a su víctima sobre el lomo, dejando expuesto el vientre blando, su único punto vulnerable. Sin embargo, la armadura también tenía una desventaja: si Euoplocephalus caía al agua, apenas tenía posibilidades de salir a flote, ya que su pesada protección lo arrastraba hacia el fondo. De hecho, muchos restos de estos dinosaurios fueron encontrados en rocas sedimentarias de antiguos cuerpos de agua.
Incluso la cabeza de Euoplocephalus parecía estar cubierta por un «casco». El cráneo estaba protegido por densas placas óseas, mientras que en el extremo del hocico tenía un pico adecuado para cortar vegetación. A ambos lados de la cabeza sobresalían pequeños cuernos y los ojos estaban protegidos por una especie de párpados óseos que podían descender en momentos de peligro. Sorprendentemente, incluso el cerebro de este dinosaurio estaba protegido por un sistema de conductos por los que circulaba la sangre, enfriándolo como el radiador de un automóvil.
Euoplocephalus era un dinosaurio herbívoro. Con sus fuertes extremidades y sus garras semejantes a pequeñas pezuñas, desenterraba raíces y tubérculos y comía brotes jóvenes de plantas. Su poderoso pico podía procesar fácilmente la vegetación dura, mientras que su organismo lento, pero resistente, le permitía vivir pacíficamente allí donde otros dinosaurios dependían de la velocidad o de la fuerza.
Euoplocephalus no era simplemente un peso pesado del mundo antiguo: era un tanque viviente, perfeccionado por la naturaleza hasta el más mínimo detalle.
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