Iguanodón
Significado del nombre:
diente de iguana
Período de vida:
hace 126-120 millones de años
Período:
Período Cretácico
Hábitat:
Bosques
Taxonomía:
Los ornitópodos
Países:
El iguanodón es uno de los dinosaurios herbívoros más conocidos del período Cretácico. Vivió hace unos 126-120 millones de años y habitó el territorio de la actual Europa, donde en aquella época se extendían llanuras húmedas cubiertas de densos bosques de coníferas y helechos.
El iguanodón se convirtió en un auténtico pionero de la paleontología. Sus huesos fueron los primeros que permitieron a los científicos intentar reconstruir el aspecto de un dinosaurio, mucho antes del descubrimiento de los tiranosaurios o los diplodocos. Sin embargo, las primeras reconstrucciones tenían un aspecto bastante extraño: representaban al iguanodón como una criatura enorme que se mantenía erguida, casi como un canguro, con una gran espina sobre la nariz. Solo más tarde se comprendió que aquel «cuerno» era en realidad la garra del pulgar de su extremidad anterior.
Las investigaciones modernas muestran que un iguanodón adulto pesaba hasta 4,5 toneladas, alcanzaba 11 metros de longitud y alrededor de 4 metros de altura. Habitualmente se desplazaba sobre cuatro extremidades, pero, cuando era necesario, podía erguirse sobre las posteriores para alcanzar las copas de los árboles y alimentarse de vegetación jugosa.
Sus extremidades presentaban una estructura singular. Las anteriores tenían cinco dedos: el primero, grande y con forma de espina afilada, servía como arma contra los depredadores; los tres centrales eran largos, terminaban en pezuñas y ayudaban durante el desplazamiento; el quinto dedo estaba orientado hacia un lado y probablemente se utilizaba para arrancar hojas y ramitas. Cuando el iguanodón comenzaba a correr, se erguía sobre las patas traseras y podía alcanzar una velocidad de hasta 24 kilómetros por hora, impresionante para un animal de tales dimensiones.
La cabeza del iguanodón recordaba a la de un caballo y alcanzaba aproximadamente un metro de longitud. En el extremo del hocico se encontraba un pico con el que el dinosaurio consumía cuidadosamente arbustos y ramas. Sus mandíbulas contenían más de cincuenta dientes, semejantes por su forma a los de las iguanas modernas, pero mucho más grandes. Precisamente por esta semejanza el dinosaurio recibió su nombre: «diente de iguana».
Gracias a su desarrollado aparato masticatorio, el iguanodón podía triturar minuciosamente los alimentos vegetales, lo que hacía que su dieta fuera eficiente y nutritiva. Es posible que precisamente esta característica, junto con su modo de vida grupal, contribuyera al rápido aumento de la población de estos sorprendentes reptiles, que en otro tiempo dominaron la antigua Tierra.
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