Broomistega
Significado del nombre:
techo de Broom
Período de vida:
hace 251–249 millones de años
Período:
Período Triásico
Hábitat:
Lagos y pantanos
Taxonomía:
Los anfibios
Países:
Qué significa el nombre: «techo de Broom».
El nombre fue otorgado en honor al paleontólogo sudafricano Robert Broom. La terminación «stega» procede de la palabra griega que significa «techo» o «cubierta». Este nombre está relacionado con la peculiar estructura del cráneo.
Hace unos 252 millones de años, en los albores del período Triásico, la Tierra apenas comenzaba a recuperarse del cataclismo más terrible de su historia: la extinción del Pérmico-Triásico. Esta destruyó casi toda la vida: el 96 % de los habitantes marinos y alrededor del 70 % de las especies terrestres desaparecieron para siempre. El mundo se volvió más desértico, seco y silencioso. Sin embargo, la vida no se rindió y comenzó a regresar lentamente. Una de las criaturas que reaparecieron en aquel mundo frágil y en recuperación fue Broomistega putterilli.
Este pequeño anfibio vivió en el territorio de la actual Sudáfrica y fue uno de los primeros representantes de la familia de los rinesúquidos, un grupo de animales que heredaron características de sus antiguos antepasados, pero consiguieron sobrevivir y adaptarse a las nuevas condiciones. Los fósiles hallados de Broomistega constituyen una excepcional ventana a una época en la que la vida apenas comenzaba a reconstruir los ecosistemas tras la gran extinción.
Broomistega medía solo unos 30 centímetros de longitud. Su cuerpo recordaba a una combinación entre una salamandra y un cocodrilo en miniatura: patas cortas pero poderosas, un tronco robusto y una larga cola que le ayudaba a nadar. La cabeza era aplanada y los grandes ojos, situados a los lados, proporcionaban un amplio campo de visión, una ventaja ideal para cazar pequeñas presas en las turbias aguas costeras.
Sus poderosas mandíbulas, provistas de dientes afilados, convertían a Broomistega en un depredador de su época. Probablemente acechaba a sus presas en pequeños charcos o en orillas húmedas, donde capturaba insectos, peces pequeños y otros anfibios. Su piel, como la de las salamandras actuales, probablemente era húmeda y lisa, lo que le ayudaba a respirar a través de ella y conservar la humedad en el cálido clima del Triásico temprano.
Aunque desconocemos el color de Broomistega, puede imaginarse con tonalidades verde oliva oscuro o grises, una coloración adecuada para camuflarse entre las piedras y las algas.
Broomistega no es simplemente otro animal extinto. Es un símbolo del renacimiento de la vida tras una catástrofe global, un recordatorio de que incluso en un mundo donde casi todo había perecido, la naturaleza encontraba fuerzas para comenzar de nuevo.
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